viernes, 15 de mayo de 2020

Altamente sensible. El principio de todo

Soy una persona altamente sensible, esa es la última verdad que he descubierto sobre mi misma. Hace ya un tiempo que he ido consultando información sobre este rasgo de personalidad.

Se habla de alta sensibilidad cuando el sistema nervioso de una persona está más desarrollado que la mayoría de la población.  Este hecho hace que perciba la información de su entorno de una forma ampliada (recibe más información sensorial afectando a todo este sistema: vista, oído, olfato, gusto y tacto). La investigación de la Dra.Elaine Aaron (autora del libro el Don de la Sensibilidad) distingue cuatro características esenciales que presenta una persona con alta sensibilidad (PAS)

- Reflexionar de manera profunda sobre la información recibida.
- La tendencia de sobre-estimularse o de saturarse.
- Una fuerte emocionalidad ligada a una gran capacidad empática.
- Una elevada sensibilidad sensorial especialmente en cuanto a sutilezas.

Parece muy simple en su definición, vivirlo sin entenderlo ha sido muy complejo, doloroso y en ocasiones, también especial. Al principio fue un alivio saber que había algo que explicaba mi diferencia. Porque desde siempre me sentí diferente en comparación a los demás.

Una niña extremadamente introvertida, tímida, sensible a los estímulos físicos, siempre inundada de pensamientos y emociones. Preguntaba sobre cualquier cosa, necesitaba saber demasiado de todo para comprenderlo, expresaba preocupaciones por cualquier minucia, apreciaba cada detalle insignificante de situaciones, comentarios y escenarios.  Incomprendida ante los demás, señalada por ser de esa manera como algo negativo.
Los demás me veían como una sufridora patológica, como alguien que exageraba ante todo. Frustrada a la vez por mis intentos de encajar en mi mundo familiar y social.
Sentía una curiosidad extrema por eso que no comprendía (prácticamente todo), por cada detalle que veía (altamente perceptiva) eso que estaba en mí pero sentía que venía de fuera. Debía ser yo la que debía moverme a fuera para entender. Pero era extremadamente tímida, me sentía extremadamente vulnerable y sentía fracasar a menudo. Siempre encerrada en un mundo interior  a todo volumen contradictorio donde  la tristeza, el miedo y la rabia luchaban con la ilusión, alegria y el amor.

Sintiendo ser una inadaptada social.Mi refugio fueron los libros, era el instrumento más útil que encontré para relacionarme con el mundo. Los libros no agredían, no juzgaban no señalaban, eran paz.
La alternativa que encontré para desahogar mi cabeza, que era una espiral incesante de palabras y un torrente infinito de detalles en imágenes fue la escritura. Era terapia, era desahogo. Era un lugar donde me sentia segura, capaz y creativa,  conectaba de verdad con mi naturaleza. Escribiendo lograba poner mi cabeza en orden, liberaba mis tormentas mentales y a la vez desarrollaba mi creatividad. Me daba una satisfacción enorme, de esa manera nació este blog hace ya casi 5 años. Lo he ido descuidando con el tiempo, por estar inmersa en descubrir y desarrollar otras facetas de mi vida (creativas casi siempre) Ese ha sido siempre mi impulso seguir creciendo y luchar contra mis demonios. Porque mi propia sensibilidad me regalaba la capacidad de ver en mi misma también cosas hermosas. Mi propia manera de entender el mundo me dio el impulso para conocerme más, saber más, para superarme.



Encerrada en mí, me esforcé en abrirme paso en un mundo hostil y amenazante que también podia ver hermoso en sus contrastes. Des de el miedo pero con la firme intuición de que debía conocer el misterio, la curiosidad siempre fue compañera.
Porque esa carga de negatividad, venía en contraste con saber contemplar la belleza que me rodeaba, el arte era algo que me fascinaba de manera extrema, la música, la pintura, la poesia, los paisajes, estar en la naturaleza.

En este recorrido, siento haber vivido a medias, entre la frustración y la satisfacción, entre el gozo y la queja, entre la comprensión y la ignorancia. Ante ciertas situaciones extremas, he sentido sobrevivir. A pesar de todo, algo a lo que jamás renuncié fue a mi empeño en saber más, en hacer más... mi único fin era crecer.

Por mi misma, he descubierto el lenguaje correcto para entender esto. Poner el foco de atención en mí a un nivel profundo era la clave. Aplicar la honestidad sobre como actuo, como me resisto y como me siento. Soy sombra y soy luz.  Lo que he ido descubriendo y sanando ha sido doloroso, liberador y esperanzador.  Conseguir elevar mi consciencia a un grado superior me ha llevado a la conexión real conmigo misma, al fin, he despertado.
Este despertar es mi regalo a todo los esfuerzos que he estado haciendo desde niña para entenderme, dentro de un mundo incomprensible. Ahora otra realidad se abre ante mí, me acepto y me quiero, con mi luz y  también con mi  sombra. Siento haber traspasado el espejo, observando ahora desde otra dimensión, sin resistencia, me siento libre.

Ahora estoy donde debo estar, siento ese empeño de superación aún más fuerte. Ser altamente sensible sin comprenderlo me ha dado muchas satisfacciones personales, una gran aceptación  de mi misma y un gran amor propio.  Ahora que estoy donde debo estar, tengo una intensa curiosidad... ¿Ahora que más me puede dar?


Este retal es un resumen de muchos momentos y vivencias. 

Mi historia de vida es mucho más extensa y compleja. Soy mucho más que una persona altamente sensible.  
Este es el lugar al que regreso cuando lo creo necesario. Enlazando retales, nació de una situación que me causó una extrema depresión en mi vida, una desconexión de mi misma y del mundo.

Hoy siento haberme reconciliado conmigo y con la vida. 
Hoy la inspiración regresó para hacerme justicia.

Curiosamente, la respuesta concluyente me la ha regalado conocer una persona muy especial en su momento, y ahora desde este lado, detecto a otras personas cercanas que comparten esta manera de ser, esto me lleva a pensar que quizás este instante sea: el principio de todo.

sábado, 11 de abril de 2020

Despertar

Has estado deambulando por un laberinto. 
Es lo que levemente recordaba cuando conseguí recobrar el conocimiento. 
Ese día, en ese inesperado instante. Me convertí en estallido y sin pretenderlo arrasé con todo. 
Frustración comprimida liberada en un torrente de furia desbocada.
Grito, temblor y calada devastación. 

Exhausta, consumida dispuesta a abrazar una nueva derrota.  
El silencio es refugio, aunque resuene hueco y vacío. 
Ilusoria calma que vocea reproches propios, también ajenos.
En medio de ese ciclón, sucedió. 
Me vi por vez primera y ella regresó. 
Mi aletargada inspiración enlazaba palabras, sin cesar y con sentido inspirador. 

Horas, días y noches sin parar de escribir. 
Mi historia, mi camino, se revelaban ante mí en un idioma desconocido. 
A cada frase de dolor, de incomprensión, de desaprobación le acompañaba esa sensación de satisfacción. 
Descifrar ese misterio, mi gran reiterado error.

Pronunciar la verdad de lo que hasta ese día había sentido por mí misma continuamente. 
Desmaquillar, desnudar todo lo creído hasta ese momento.
Se desvanecía la culpa en los demás y las circunstancias. 

Consciente, humilde, responsable. 
Imperfecta, vulnerable, desconectada. 
Altamente sensible, altamente autorechazada. 
Ante ese clímax emocional, aterrada y entusiasmada.
Encontré la salida de ese laberinto que yo misma había construido. 




viernes, 20 de diciembre de 2019

Preparada

Inmersa en el estallido de esta nueva tormenta, sintiendo inquietante calma.  

Serenidad, alivio y cierta incertidumbre me abrazan. No: dos letras que duelen, que no esperas pero que te obligan a abrir la mirada.

Cuando ya has afrontado otras perdidas partes con una ventaja. Sabes que es inevitable la sacudida una temporada, porque pusiste mucho de ti en busca de otra respuesta... Ese Si. Inversiones rotas , ahora ves inútil toda ilusión, toda expectativa, todo tu desgaste de energía. 

Cuando hace ya un tiempo trabajas en ser responsable de tus emociones, a pesar de la rabia, la frustración y la tristeza que acompañan a ese NO... Eres capaz de ver las cosas con cierta perspectiva  y de nuevo te conviertes en el foco de tu atención. 
Te observas detenidamente y entiendes que hiciste tu trabajo, que la mayoría de veces no está todo en tu mano. Ves también que te pasaste de frenada y andaste golpeando con insistencia una puerta equivocada. Entonces, te empiezas a hacer las preguntas correctas y sabes que esas respuestas ahora solo te corresponden a ti. 
Porque... Inmersa en el estallido de esta nueva tormenta, sintiendo la inquietante calma sé que estoy preparada para cuidarme. 


lunes, 9 de septiembre de 2019

Si se disipa la niebla...

Dos miradas se descubren casualmente, se reconocen fluyen sin máscaras trazando un mismo lenguaje, hasta ahora incomprendido por la mayoría. 

Las horas se convierten en minutos, conversamos hasta el alba con una copa de vino. La música suena de fondo. Sin hablar somos dos bailando descalzos en el salón, juntos somos refugio, juntos somos hogar. 

Nuestras manos se buscan, se acarician y se aferran, es inevitable. Nos dibujamos sonrisas sin querer. De manera natural, nuestros cuerpos generan un palpitar que revive a dos corazones maltrechos.

Con el paso de los días comprendimos que todo cobró sentido, anduvimos perdidos en erróneos caminos por demasiado tiempo. Nos habíamos estado esperando y nuestros días se inundaron de ilusión y nuevas oportunidades, juntos y a nuestra manera sentimos la necesaria fuerza. 


Cuando creíamos estar a salvo en nuestro particular universo. Sucedió. Aquellos caminos erróneos de forma imprevisible, resucitaron agazapados fantasmas. Así, sin esperarlo nos envolvió y nos devoró la niebla. La grieta se va abriendo bajo nuestros pies, todo se tambalea.  Temerosos, desconcertados, apenados, frustrados. 

Ahora en asfixiante soledad, tan solo me queda esperar a que la niebla se disipe. Aunque con ansia anhelo encontrarte al otro lado, soy consciente de demasiados posibles escenarios...

Si se disipa la niebla y no te encuentro, no habrá lugar a reproches. En nuestro peculiar lenguaje los dos lo entendimos des del principio. 

Si se disipa la niebla y te percibo libre. Aunque me rompa de nuevo, agradecida te dejaré marchar. Cerraré fuerte los ojos y retendré en mi pecho ese cálido momento en el que descubrí el amor verdadero. 

Si se disipa la niebla y apareces apretando fuerte mi mano, entonces regresaremos juntos a reconstruir nuestro hogar. 

Si se disipa la niebla... 





sábado, 16 de marzo de 2019

Ahí te quedas

Me voy, está decidido. Recojo de nuevo algún pedazo y sigo mi camino. 
Encadené a conciencia cualquier emoción, en un acto inútil. Ahora que se escapa a mi control, escapo de ti.

No quiero esas  migajas que me das a destiempo. No merezco ilusión de algo artificial que ha creado una mezcla de adrenalina, espontaneidad y dulzura en minúscula dosis.

Desaparecer, difícil decisión ante un vivo recuerdo, tu respiración calentando mi cuello. Tus manos asiendo con fuerza mis caderas y tus labios humedeciendo mi deseo. 

¿Eres inconsciente o descarado? no me importa más, responder esas dudas que siembras. He malgastado demasiado tiempo, demasiada energía mirando en la dirección equivocada. 


No dudes en que he sido consciente, he sido muy realista con todo esto, pero mis expectativas iniciaron una batalla. Llegó el momento de acallarlas.

No merezco desplantes, manipulación o excusas de mal pagador. Haz algo de memoria, creo no haberte reclamado nada.  Fue divertido al principio, no lo niego, hasta que llegó este desequilibrio.  

Solo haré una última confesión... no te culpo completamente. Te dije, soy realista... la culpa es compartida. Pero quiero dejar de ser esa que todo consiente por tu capricho trasnochado que se convierte en silencio cuando yo lo solicito.

Ahí te quedas.





sábado, 2 de febrero de 2019

Días...

Días en los que tan solo soy sombra, 
caigo prisionera de mis pensamientos.

El abismo me devora desde dentro, 
trazando círculos concéntricos.

Mi garganta atorada estalla en mi almohada. 
Calor y humedad empapando mi torso hasta rebosar.

Mi sesera es nube de humo 
que alimenta un cuerpo de cenizas.
Tan solo alcanzo a respirar levemente 
en ese bucle, demasiado fracaso hacinado. 

Mi juicio se aferra a una cuerda floja.
Me cuestiona, me agota, me consume en esencia, 
me incita a abandonar el equilibrio.


Me entrego a la oscuridad, me permito devorar. 
Días... en los que tan solo soy sombra.








domingo, 30 de septiembre de 2018

Cavilaciones


Mi primera vez entre tus paredes y creo haber llegado a mi hogar.
Mis ojos inundados de belleza,  mientras miro tus dibujos entro en trance, me hipnotizo y me detengo ante cada detalle. Tú sentado a mi lado me observas en silencio,  fumando un cigarro nuestras miradas se cruzan y contienen sonrisas, los escalofríos en mi espalda no cesan.


Nos arropa ya la madrugada, las horas vuelan a tu lado. Te miro desde el otro rincón del sofá y trato de ordenar mis sentidos.
Te escucho atenta, me hablas de esa canción que no conozco, tus palabras estallan en el aire y llenan de vida la habitación. En ese momento, deseo ser solo tuya. Regresa a mí esa sensación del primer día, me nace en los pies y asciende hasta mi vientre, no se detiene prosigue hasta alcanzarme el pecho. Allí la siento desconocida, cálida. Cierro los ojos un poco más, quiero retener conmigo esa emoción que me despiertas, esa emoción que aún no me atrevo a pronunciar.


No te esperaba, ni siquiera imaginé encontrarte. Ahora se aturullan esos murmullos que me acompañan,  esas cicatrices que no  logré aún silenciar entran en la batalla.

Te miro y te reconozco, me pregunto a menudo si esto puede ser real. Mi niña soñadora, me invita a cogerte de la mano y volar. Mi niña herida, me sostiene de la cintura, pidiendo cautela y serenidad.
Y yo, que soy esas dos niñas, las observo,
 las escucho y las consiento a ambas. 

Esta noche, en tu montaña el tiempo detenido. Tus labios y tus manos me transforman en volcán. Mi niña soñadora, dueña del lugar.
Al salir el sol, llegará la resaca de esos besos y ella, esa otra que está también en mí, estirará de mi falda reclamando atención. 

A pesar de todo, me dispongo a abrirte las puertas e invitarte a entrar, eres una atracción inevitable y estar a tu lado demasiado natural. Mi lógica anda ahí, reclamando su espacio, pero confieso que si  en algo soy experta es en recaer. No nos engañemos, mi locura siempre acaba por vencer a mi razón.





viernes, 11 de mayo de 2018

Efemérides

Hoy inmersa en una rutina, desperté en lo que parecía un viernes más. Dichosa memoria... que registra de manera inconsciente fechas que ya no puedes dejar de marcar en un calendario.

Tiempo atrás, las grietas en el suelo parecían insalvables. Una inesperada sacudida que permaneció durante un período excesivo, inagotable. 


Hoy he conseguido hablar desde la serenidad, siendo consciente de haber hecho mi parte del trabajo. 
Ante el reto de entender una nueva realidad, mi reacción fue tratar de avanzar. No fue fácil, siendo sincera, en demasiadas ocasiones ahora sé que yo misma fui mi mayor obstáculo. 


Hoy he conseguido hablar sin lágrimas ni reproches, sin culpa ni resentimiento. 
Ahora la nostalgia la siento familiar, me acompaña en ciertos momentos con diferente intensidad. Me atrevo a apretarle la mano,sé que seguirá aquí, que forma parte de mí, de mi historia. 


Hoy me detuve un instante, miré de reojo el calendario y comprendí que las acepto, acepto cada una de mis cicatrices, sin más. Esa es mi recompensa a tanta lucha interna.









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