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Mostrando entradas de abril, 2016

Refugio

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Nunca serán grandes gestas las que recordaré con nostalgia. Siempre me abrazaré a esos sencillos detalles, que quizás a simple vista carecen de importancia. Son las escenas cotidianas las que dan sentido a un incomprensible y cruel mundo. Cuando el estrés consigue hacer mella en mis esperanzas. Cuando creo que la realidad gana la batalla a mis sueños. Cuando deseo escapar de todo o de todos. En ese momento, tan solo me apetece cerrar los ojos y sumergirme en algo aparentemente sencillo: reposar apaciguada junto a ti.  En el salón a media luz, algunos rayos de sol se cuelan bajo la persiana.   Mientras apoyo mi cabeza en tu hombro, tan solo  un suspiro nos separa.  Tus manos se enredan en las mías,  tus ojos me invaden de calma.  Ahuyentando a los fantasmas, fundidos  en efímero, intenso abrazo.  En trance, acaricio tu cuello, tú  buscas cobijo sobre mi regazo. Mientras despeinas mi cabello,  mi cabeza consigue no pensar en nada. En ese instante, n o importan ni el tiempo, ni

Arrebato

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La adrenalina corría por sus venas de una forma incontrolable. ¿Cómo podía sentirse tan viva después de realizar un acto tan atroz? Era un estado tan novedoso de éxtasis y satisfacción, parecía peligrosamente adictivo. Nada predecía que su día se complicaría de aquella manera, un miércoles cualquiera en el que la aburrida rutina le esperaba. Desde hacía ya unos meses las horas parecían días dentro de la tienda, la clientela había ido disminuyendo considerablemente. No había ayudado que las obras de la avenida se alargaran más de medio año. Un enfrentamiento encarnecido mantenían la asociación de comerciantes y el ayuntamiento.   Aquella mañana, después de levantar la persiana y volver a limpiar los cristales del polvo levantado por las obras. Se sentó a leer el periódico y tomar el café, poco más hacía hasta que llegara el mediodía, que era la hora más animada de la mañana.  Un estrepitoso golpe sobre el escaparate la abstrajo de la sección de economía. Al levantar la vista, se qu

Aliento

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Aquella tarde soplaba fuerte viento, el sol brillaba y en el cielo las nubes zozobraban inquietas.  El paseo marítimo estaba atestado, como de costumbre un domingo por la tarde. Dubitativa me atreví a dar un tímido gesto. Me acerqué y me aferré a su brazo, con el pretexto de resguardarme de aquel incomodo aire. Él lo tomó como un gesto natural,  y me invitó tímidamente  a seguir caminando a su lado.    Hablaba incrédula y aceleradamente, pero consciente de querer capturar ese instante.  Deseaba congelar el tiempo,   recordar cada minúsculo detalle del momento en  el que nos habíamos encontrado,  sin esperarlo.  Algunos chicos jugaban descamisados a pelota en la playa,  pese al frío.  De fondo el mar acompañaba nuestros pasos con su sonoro oleaje. La intensa brisa transportaba las gotas de mar hasta salpicarnos y nosotros tan solo podíamos sonreír. En un instante después sucedió, me dejé arrastrar al límite del abismo.  Paseando unidos, reservados, sin atrevernos siquiera a mira

Latir

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Otra herida,  aunque esta era previsible me dije al instante, a pesar de eso el escozor resultaba poco reconfortante.   Cicatrices,  rasguños y golpes. Sentir intensamente en ocasiones tiene ese precio... Me repito mientras acomodo un nuevo remiendo.    Tormentoso sacrificio, tratar de no dejar entrar a la ilusión. Incapaz de lograrlo, pues en cada jirón anudé con fuerza sueños que sostienen este maltrecho corazón.   Herido, no vencido. Persiste latiendo, en ocasiones torpe.  Se volvió pedazos remendados de esperanza,  anhelo y fantasías. En cambio, es constante en su guerra con la razón. Por algún instante finge escuchar  a esta enredada cabeza, que ya no sabe si piensa por si sola... o bien... palpita. Así, disimulando entrar en razón acaba por ir derecho al desastre, en busca quizás de otra aflicción. Tozudo y de  apariencia impenetrable. Sensible y repleto de ilusión. Se contradice y decide apresurado. Entusiasta y soñador. A veces pecaminoso e indeciso. También i nquieto y